La web de tu mascota
Chilenos cuidan más y mejor a sus perros si son de raza
Uno de cada tres habitantes del país tiene un can que le ladre o un gato que le maúlle. Sin embargo, no todos los dueños retribuyen como se debe esa conducta afectuosa.
El 56% de los chilenos que tiene perro asegura que éste es de raza. El 65.9% dice que lo lleva periódicamente al veterinario y un tercio reconoce que nunca lo saca a pasear. El 28,3% de los que tienen gato lo recogió de la calle y el 47% no sabe si su felino tiene o no pedigrí. Éstos son algunos de los resultados del Primer Estudio Nacional de Tenencia de Mascotas en Chile, encargado por el Pet Food Institute (PFI, que reúne a los productores de alimentos para animales domésticos en Estados Unidos) y realizado por Adimark, para indagar en los hábitos de cuidados, alimentación y salud de las mascotas en el país.
Su interés nace de una estimación confiable hecha por la consultora Euromonitor: En Chile existen tres millones 193 mil perros y un millón 700 mil gatos que tienen dueños, lo que significa que hay una mascota por cada tres habitantes. “Y como al PFI le interesa promover el correcto cuidado y alimentación de los animales de compañía, queríamos saber hacia quién se debe dirigir la educación”, explica el médico veterinario Eduardo Baldrich, encargado de presentar la encuesta.
Educación
El estudio consistió en entrevistas a 857 personas, mayores de 18 años, habitantes de Antofagasta, Viña-Valparaíso, Santiago, Concepción y Talcahuano, acerca de los cuidados generales, de alimentación y de salud que daban a sus mascotas.
Lo cierto es que todo lo anterior queda en manos de las dueñas de casa, quienes en casi el 60% de los casos son las que alimentan, bañan, sacan a pasear, llevan al veterinario y limpian las deposiciones de sus “regalones”. Luego, dice el doctor Baldrich, ellas son un grupo importante hacia quienes dirigir las campañas de educación, fundamentalmente por los otros datos que arrojó la encuesta.
Uno de ellos es que a los gatos los llevan menos al veterinario (49,2%), los vacunan menor contra la rabia (34,2% versus 73,8% de los perros) y también los desparasitan menos (71,7% versus 84,8% de los caninos).
Sin embargo, sus dueños reconocen que pasan más tiempo sueltos en la calle que los perros. “Pero no cuentan con que la rabia no está erradicada en Chile y que existen animales silvestres que pueden portar esta enfermedad y que podrían ser cazados por los gatos”, dice el veterinario.
Y no sólo los felinos son víctimas de las diferencias. A los “quiltros” los llevan menos al veterinario (63% versus 75% de los de raza), los vacunan menos contra la rabia (70,4% versus 79,7%) y los pasean menos con correa (54,4% versus 71,3% de los de raza).
Además, un mayor porcentaje de los perros sin raza determinada pasan algún momento del día en la calle (29% vs. 18% de los con pedigrí) y el jefe de hogar se vincula más con los cuidados de su mascota si ésta es “fina”.
“Dejar que el perro salga a la calle no es tenencia responsable. Tampoco salir con él a pasear y dejar que ensucie el jardín del vecino o la plaza que ocupan todos los niños del barrio”, advierte el doctor Baldrich, firme promotor de las bolsas para llevarse las deposiciones de las mascotas.
Responsabilidad
Cuando se trata del control de la salud de los animales domésticos, un porcentaje no despreciable de amos confiesa que les receta remedios por su cuenta cuando sospecha que están enfermos. “Darle paracetamol, aunque sea de niños, a un gato, puede provocarle una intoxicación y hasta la muerte”, advierte el veterinario.
En el tema salud pública, en tanto, la esterilización de perros y gatos no parece ser un tema para los dueños: El porcentaje más alto de mascotas castradas se da en Viña del Mar-Valparaíso, donde casi un tercio de las mascotas pasó por esta cirugía.
“Es curiosa esta cifra, porque ésa es una ciudad que tiene graves problemas de perros vagabundos. Luego, muestra que la esterilización no es el único camino para controlar la población de mascotas abandonadas”, opina el veterinario.
Es necesario que la persona se comprometa ante la autoridad a ser un amo no sólo cariñoso, sino también responsable.